viernes, 4 de abril de 2014

Manual para ahuyentar la nostalgia



Manténgase fuera del alcance
de los domingos lluviosos
el cine francés
y los versos endecasílabos.


Evite frecuentar, entre horas,
los álbumes de fotos del pasado verano
los tangos de Gardel
las servilletas de papel que guardan
promesas fugaces de intención infinita.


Absténgase de releer
su antología de mensajes SMS
y renuncie a consultar
con matemática periodicidad
los perfiles sociales
de antiguas pasiones fugitivas.


Guárdese de reproducir
la banda sonora de los viajes compartidos
el sabor de los dulces despertares
el abrazo de las noches
las huellas del perfume en el abrigo.


Eluda, a toda costa,
las barras de los bares
el hielo con ginebra y decepciones
la sorpresa rutinaria
del corazón caliente en sábanas frías.


Aplique cuidadosamente
la dosis adecuada de autoestima.
Aliente su futuro contemplando
la galería de trofeos
de viejas conquistas enemigas.


Consuma preferentemente
la emoción del trayecto
sin angustiar la búsqueda y la espera
sin congelarse en instantáneas
que marchitan, en sepia,
el calendario de su biografía.

lunes, 24 de marzo de 2014

El triunfo de Dido


      Se apagan las luces.  Se proclama un silencio de emoción contenida, concentración y nervios y empiezan, irremisiblemente y sin pausa, los cincuenta minutos fugaces que dejan atrás los meses de trabajo, de clases individuales y compartidas y las dos últimas semanas de ensayos.


Quizá haya sido un encuentro de orquesta o de coro más para algunos pero,  para los que estamos acostumbrados a relacionar esto de la música con el ritual de silencio religioso, memoria y concentración que exige el enfrentarse al escenario en soledad, es una experiencia incomparable la de experimentar con otros la pasión de este arte que toma forma también con el trabajo en equipo y la suma de sensibilidades.

El miércoles veía la luz entre la expectación , las dudas y la ilusión, Dido y Eneas,  este proyecto pionero que ha echado a andar con el entusiasmo de muchos y ha servido para aunar disciplinas muy diversas.

Así culminaba el desafío de ofrecer desde el Conservatorio  Superior de Música de Badajoz una  ópera completa involucrando a los departamentos de canto, de interpretación escénica, de música antigua, el coro y la orquesta barroca.

         La elegida, la obra más celebrada de Henry Purcell, que cobró vida por primera vez en 1689 en una representación en un internado para señoritas de la alta sociedad en Chelsea y a la que nosotros le hacíamos justicia en dos conciertos en el Teatro López de Ayala a beneficio de la Fundación Banco de Alimentos.

Lo que parecía en un principio difícil de conciliar en el terreno musical y personal se ha tornado pronto un viaje en el que todos hemos aprendido de todos con el deseo de disfrutar, conocer y ofrecer un espectáculo  de  calidad artística y profesional.

En el camino, muchos nombres, muchos rostros, muchas personas, muchas confianzas depositadas y, como casi siempre, los mejores momentos entre bambalinas, en el antes y el después del concierto, en las conversaciones de pasillo que te hacen encontrarte con el verdadero tesoro humano de los que vivimos y sentimos entre cinco líneas y cuatro espacios.

Una suerte y un placer formar parte de esta aventura.

Nos vemos en Mérida.


http://www.festivaldemerida.es/programacion-detalle.php?id=19





 (Fotografías: Félix Méndez y Blanca Fernández)

domingo, 16 de febrero de 2014

The way you say my name



No es mi nombre
sino tu dulce fonética
redondeada
la que preña el aire a su encuentro
cada vez que tú me llamas.

No es mi nombre
sino tu fiel geografía
cromática
la que siempre que me citas
colorea tus palabras.

No es mi nombre
no tiene mi nombre nada
que no haya inventado antes
tu boca llena de alondras
cada vez que tú me nombras.

lunes, 6 de enero de 2014

Palabras para Nuria



Los Reyes han venido
adelantados
trayendo una muñeca
entre sus brazos.


Nuria, no llores,
que te traigo la vida
con sus colores.


Gramo tras gramo crece
sin impaciencia
la alegría de tu casa
y de la nuestra.


Duérmete, Nuria.
Te cantan una nana
bajo la lluvia.


Cambiando tus pañales
también se cambia
la oscura incertidumbre
por esperanza.


No tengas miedo,
ya verás que tu vida
se escribe en verso.






martes, 31 de diciembre de 2013

Porque estuvimos allí

Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por do m'han traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;
(Garcilaso de la Vega)


Frente a frente, hoy te miro y no vacilo un instante en reconocer que ha merecido la pena. Uno más. Y sí, claro que ha habido de todo: luces y sombras, sonrisas y lágrimas, cales y arenas pero ¿Qué buena película, qué brillante guion o qué misteriosa intriga se echan a andar con unos ingredientes distintos?

Tú lo sabes bien. Al final esas cosas nos curten, nos perfilan pero somos nosotros, siempre, los que vamos moldeando el barro húmedo para darle la forma que hemos imaginado tantas veces y, viendo el resultado, podemos decir que cada vez se parece más a esa figura, al boceto que dibujamos una vez, ilusionados, en el papel en blanco de aquellas tardes, proyectos de vida…

¿Y cómo íbamos a pensar que, a pesar de los nervios de la noche antes del examen o la incertidumbre de la larga espera, acabaríamos contemplando las estrellas bajo el cielo raso en una noche de verano, o que la inspiración vendría en el momento más inesperado como la brisa silenciosa y anónima de una mañana despejada en forma de fumata blanca, latina y pobre,  San Francisco predicando a los pájaros, o que Nuria extendería su mano diminuta para acariciar el mundo un mes antes del estreno?  Decrecer para crecer…

Y es verdad que han partido algunos de los grandes. El viejo Madiba cogió el barco después de una larga despedida y, aunque llevábamos tiempo esperándolo, es inevitable que nos entristezca después de una vida tan dilatada de entrega y lucha. Una vida, una vida es poco para conocer el mundo, para abrazarlo y comprenderlo y, sin embargo, nadie ha tenido más que eso, ni los más grandes ni los más pequeños, para llevar a cabo las más bellas empresas.


         También se fue  el maestro Argenta, el golpe de batuta que marcó el despertar de la magia de la música en nuestra infancia y hoy nos hace a muchos buscar caminos entre armonías ensoñadoras y pentagramas inquietos. La música, la literatura, el cine, el arte, la poesía, el telón de fondo, la banda sonora de nuestra vida, ese caleidoscopio privilegiado para ver el mundo a través del espejo de la belleza, dentro del laberinto, cadencias…

Y nos vimos, otra vez, como ese Chaplin de Tiempos Modernos , ingenuos e inconscientes, pero apasionados, inmersos, sin darnos cuenta, en el tumulto embravecido de la calle, convertidos en abanderados de causas ajenas y propias para alimentar la lucha por la justicia y prender antorchas de esperanza. Igual no conseguimos transformar nada más que nuestro corazón gélido e indolente, a lo mejor despertamos alguna búsqueda adormecida o dibujamos el vuelo de una mirada perdida, vivencias… pero estuvimos allí.

           Y se va poniendo, Miguel, “ el tiempo amarillo sobre mi fotografía”  y juntos  seguimos remando mar adentro y si Paulette Goddard me da la mano esta noche  yo me pierdo  con ella en el horizonte del último fotograma de este 2013 para darte las gracias  y desearte las mejores vivencias y cadencias para el 2014.

Feliz año nuevo.


martes, 24 de diciembre de 2013

Hoy que naces




Extraño, bello, frágil, contingente,
oculto y silencioso en lo profundo,
anónimo en la noche y en el mundo,
te haces uno más entre la gente.

Alientas con tu llanto generoso
la espera de la tierra y de los hombres.
Cercenas bajo el filo de tu nombre
la plácida doblez del poderoso.

Hoy que naces, sin prisa, sin tardanza,
acercas a la lumbre de esta casa
el barro de tu pan y tu justicia

y los dedos, rendidos de esperanza,
se hunden, sudorosos, en la masa:
semilla, levadura, sal, caricia.








jueves, 19 de diciembre de 2013

Estación de autobuses.



A pocos minutos de las ocho de la tarde, noche oscura y fría. El autobús, cerrado. Veinte o veinticinco minutos de parada reglamentaria. Los viajeros esperando fuera, ida y venida, el cigarro en la mano, una calada rápida, una mirada al reloj. Me acerco al autobús procurando no alejarme demasiado del bar que me proporciona la conexión wifi. De pie, delante de un banco, una voz masculina, educada. “Perdón”. No entiendo bien lo que viene después. Me giro y me acerco para que me lo repita. Son treinta y tantos largos o cuarenta, la cabeza despejada por la calvicie avanzada, una sudadera sencilla, las manos en los bolsillos. Buen aspecto. De nuevo “Perdón” y después que si tengo dos euros que le faltan para completar el importe del billete. Ahora me doy cuenta. Lo siento. El final de la intervención, la palabra vacilante, la mirada cabizbaja, el ademán inseguro te delatan. Concluyo, mucho antes de inspeccionar los bolsillos de mi cazadora, que no tengo nada suelto que ofrecer y me lamento para seguir caminando y perderme en la multitud que espera la apertura del autobús. Nueva destinataria: la chica sentada en el banco. La misma petición y negativa rotunda y aire despreocupado. Él se levanta, camina con disimulada intranquilidad. Se pierde, va y viene, señor mayor en el otro extremo de la estación, brazo en el hombro con gesto compasivo y vuelta al banco, ahora vacío, para sentarse, atusar el pelo con nerviosismo, intentar construir la fingida normalidad en la soledad del trasiego. Ida y venida y tú te quedas ahí y yo me monto en el autobús, me monto en el autobús o en el tren o en la vida mientras tú te quedas, como siempre y con los tuyos, te quedas en la estación, en la parada , en la puerta, en la frontera, en la periferia, sin que nadie te de los dos euros para emprender el viaje como todo el mundo y yo voy subiendo y una última mirada para ver lo que deja traslucir el cartel de peligro,  yonki, drogadicto y me asomo a la historia truncada, la familia abandonada, los sueños rotos, la juventud partida y me pregunto ¿Dónde queda la dignidad perdida? ¿Dónde se compra la esperanza?